¿Es la obra de Quentin Tarantino una obra complexista?

Diez películas prometió Quentin Tarantino, y ya van nueve.

Tarantino es un maestro del cine, con una visión única del séptimo arte. Lo demuestra en cada película, y aunque quizás muchos críticos de gustos clásicos menospreciasen su obra, el director se ha ganado su lugar en el Salón de la Fama de las artes visuales por su iconoclasta puesta en escena.

Personalmente no contemplo la obra de Tarantino como un conjunto de películas, sino como una sola en varias entregas (como hizo con Kill Bill), cada una de las cuales explora un microuniverso que forma parte de algo mucho mayor.

El Western, el género negro, el mundo de los gansters, el cine, roadmovies, el género bélico de la II Guerra Mundial, el de luchas orientales…Tarantino ha imprimido (que no impreso) su toque personal y su visión única en cada uno de estos géneros. Diálogos intrascendentes en ocasiones pero hipnóticos que forma en si mismos un microuniverso, dentro del microuniverso que es cada film, una banda sonora espectacular, actores de actualidad o “viejas” glorias que alcanzan de nuevo la fama gracias a sus papeles con él, una estupenda fotografía, violencia, poco sexo explícito pero mucha sensualidad y una adoración obsesiva por el cine que le lleva a explorar cosas nuevas utilizando viejos elementos.

Le da lo mismo meter el mundo del sadomasoquismo en una peli de gansters, (o un diálogo sobre hamburguesas) que mezclar en una historia de venganza una lucha con katanas con artes marciales chinas.

Puedes ver aparecer un plato de nachos con queso en pantalla como presentación de un villano carismático, o al mismo shérif saltar entre películas (incluso a obras de otros directores amigos suyos).

Cada una de sus películas contiene una cantidad de elementos visuales y no visuales, de diálogo, de sonido, de narración, que lleva en si mismo todo un mundo de significados…desde el maletín incógnito de Marsellus Wallasce ´s, el porqué cada vez que un protagonista va al baño pasan cosas malas, el lema de una cartera de piel, la pasión, el temor y el destino que se esconden tras la forja de una katana y los secretos de un simple cocinero de Osaka, los gestos de un personaje que crees que significan una cosa hasta que revisas la película y ves que te están diciendo lo contrario.

Y es que parecería que Tarantino está tejiendo un tapiz con sus películas una obra magna cargada de significados, de todos los significados posibles.

Repito, lo encuentra en cada plano, elemento de un fotograma o de la banda sonora. Desde buscar el sentido de la venganza, a encontrar el karma en la carretera o en una revista Vogue Italiana, al doble o triple significado de un chiste, a los flashbacks de la historia, al significado de unas camisetas, de una frase, de un elemento que no debería estar en escena (como los agujeros de baja de la pared de Pulp Ficction)…cualquier cosa da pie a buscar más significados dentro de los ya conocidos.

¿Y no es eso lo que busca precisamente el Complexismo?

 

 

Una última aclaración, por lo que parece (y si contamos Kill Bill como una sola película) a Quentin Tarantino le queda una película por hacer (imagino que después se dedicará a otro tipo de artes, o quizás decida ir a por otras diez, quién sabe). Si es así, nada me gustaría más que hiciese una obra del género friki, una película de Tarantino sobre roleros, lectores de cómics, coleccionistas varios, y otakus sería algo glorioso de ver, aunque se estaría metiendo de lleno en el terreno de otro gran genio del Cine, Kevin Smith.

 

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